14. Crónica Oficial. LA EMBAJADA, NUESTRA CASA

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Siempre hay algo muy reconfortante en volver a casa, en este caso a España, aunque fuera una España diminuta en comparación, una suerte de isla amurallada en la internacional Rabat, la embajada de nuestro país. Los cedros de Azrou fueron testigos mudos de la última noche en Marruecos de los 82 aventureros de España Rumbo al Sur, que han llegado a Ceuta sanos y salvos tras un periplo mágico, donde su resistencia fue puesta a prueba en innumerables ocasiones, donde su corazón palpitó de emoción más que nunca, donde, por momentos, sintieron  que eran capaces de todo. 

Pues eso, que cansados y sudorosos llegamos tras 13 días de aventura a nuestra embajada, donde a parte de un refrigerio que todos los adolescentes agradecieron recibieron palabras que seguramente les resuenen al llegar a casa. “A pesar de tanto esfuerzo que habéis hecho leer sobre la expedición me ha producido envidia y admiración”, les aseguró Juan Sell, ministro embajador de la legación diplomática, durante el recibimiento  al convoy, en la que les informó de las principales funciones de la legación diplomática.

Entre ellas, claro está, “representar a España y defender nuestros intereses” y “proteger a los españoles” que visitan Marruecos, un país que el 40% de lo que exporta lo exporta a nuestro país.    

“Como vecinos que somos compartimos muchos retos y oportunidades”, señaló Sell ante la expedición. “Lo que es bueno para Marruecos es bueno para España”, dijo el ministro embajador, antes de que los adolescentes recibieran varias charlas de técnicos de la Agencia Española para la Cooperación, que explicaron las diferentes labores que realizan en el país en diferentes ámbitos, como el social, el económico y el educativo, colaborando para que Marruecos sea líder de África en avences sociales, fruto de la Constitución aprobada en  2011.

“Como responsable de España Rumbo al Sur y director de este proyecto me siento muy orgulloso de la labor que sigue haciendo España en temas de cooperación y ayuda al desarrollo y acercamiento entre nuestro país y los países hermanos de África”, señaló por su parte el director de la expedición, que recordó que el país alauí ha sido el escenario de “muchas de las ediciones de este proyecto”, en la que han constatado que “España y Marruecos tienen un presente y, sobre todo, un futuro muy prometedor” y agradeció el recibimiento recibido.

Tras comer en los jardines de la embajada los chavales viajaron hacia las ruinas romanas de Lixus, donde todavía quedan los vestigios de una gran ciudad, desde la que se trasladaba a Roma desde el cercano puerto de Larache pescado en salazón. El anfiteatro y las casas se podían más que intuir en un lugar especial, en una colina, frente a los meandros maravillosos del río Lixus que al atardecer cobraban cierta apariencia al Nilo, un espectáculo para la vista. 

El salto a Ceuta fue una vez más tedioso, pero las circunstancias en la frontera, con más de 250 inmigrantes que habían conseguido traspasar la barrera el día antes, y con decenas de personas retenidas en las inmediaciones, sobresaltaron la paz del autobús. Para acabar el día los chavales vieron una película que no podía ser más ‘ad hoc’, 14 kilómetros, sobre precisamente el drama de los inmigrantes que tratan de llegar a nuestro país.

Serafín de Pigaffeta.