5. Crónicas de expedicionarios.

ROMPAMOS BARRERAS

Las pocas horas de sueño hacen que cuando nos dicen “a dormir” caigamos todos redondos. Algunos se toman unos minutos para observar el increíble cielo marroquí, otros cierran sus ojos y recuerdan todo los bueno del día.

Este viaje es como un sueño, con la diferencia de que los sueños se suelen olvidar. Es un viaje que te hace sonreír. Hemos conocido la cultura marroquí, hemos convivido con las personas, tanto las locales como los rumberos, ambas dos inolvidables. Ellos hacen que este viaje sea lo que sea, dan la esencia, dan el rumbo.

Al mirar por la ventana del autobús, ya volviendo hacia el norte, veo pasar lagos, montañas, pueblos pero también veo pasar mis recuerdos, pasa todo lo que me llevo y obviamente me emociono, me pongo las gafas y sigo observando detenidamente el paisaje, captando cada día un poquito más, la esencia de este país, el país que nos ha abierto las puertas y nos ha acogido.

Con esto me doy cuenta de que no se si nosotros, sus vecinos, hacíamos lo mismo. Bueno, si lo sé, y es la respuesta es NO. Vivimos en una sociedad con demasiados prejuicios sobre la cultura árabe. Todos porque cuatro locos estén haciendo lo que hace la ETA no nos representaba ni a vascos ni a Navarros,  así que no sé porque el ISIS debería de representarles. Esto es algo indignante, somos personas y deberíamos ser mucho más empáticos. Tendríamos que entenderles porque nosotros hemos pasado por eso.

Es muy enriquecedor ver como esos ojitos grandes y abiertos (de niño) te miran con el deseo de aprender, de conocerte y sin importar ni quién, ni cómo, ni de dónde seas, te miran como si fueras su primera chocolatina, con admiración. Es cierto, sin embargo, que algunos ya tienen prejuicios y te ponen los precios por las nubes, pero en parte lo entiendo, si lo podemos pagar, porque no ayudarles y además, con lo que nos gusta regatear.

Hay que dejar de lado todos nuestros prejuicios, esas barreras preestablecidas que nos separan por color, sexo, religión para poder conocer  a las personas, descubrir lo que esconden, y llegar a ser feliz porque al final esas berreras, frenan nuestra felicidad.

Marta Tellería

 

Hay mil y una maneras de aprender pero la mayoría pasan desapercibidas.

Soy Andrea Hernández Centól y nací en las Palmas de Gran Canaria. Hoy es lunes 7 de agosto y en apenas unas horas abandonaremos el reino de Marruecos para volver a España y poner fin a esta aventura.

Este viaje ha sido tan intenso que se va a hacer complicado explicar nuestras vivencias y emociones a familiares y amigos a la vuelta. Y es que no todo ha sido perfecto, no todo ha sido como hubiésemos imaginado, pero eso es lo que hace esta experiencia única.

El macuto desordenado, el estar horas y horas en guagua (bus), el quedarse sin agua, el tener que hacer imaginaria la noche que más soñabas con dormir, el no entender el dialecto de tu compañero de viaje y menos aún el árabe o berber o hacer deporte a las seis y media aun para después hacer una caminata más  larga de lo que tu cuerpo y tú desearíais.

Sin embargo, dejando de lado todo esto que ha hecho que el viaje nos hiciera salir de nuestra zona de confort, las amistades que hemos forjado son infinitamente especiales ya que nos hemos enriquecido los unos de los otros independientemente de nuestra clase social, la ideología o capacidad física que tengamos.

Y como dije anteriormente hay muchas maneras de aprender pero para mí la más útil es la de viajar, aunque conlleve una reflexión posterior para valorar lo que hemos evolucionado. Sin duda alguna esta expedición nos ha demostrado lo afortunados que somos en tener todo lo que tenemos y por eso ha merecido completamente la pena.

Andrea Hernández Centol

CRÓNICA EXPEDICIONARIOS CEUTA

Después de todos los días que han pasado y de todas las amistades que hemos hecho, solo quedan dos días. Dos días que tenemos que intentar disfrutar al máximo. Durante los últimos días nos hemos dado cuenta de que en los momentos más duros, como en las marchas, es donde realmente conoces a las personas. Nos ha encantado formar parte de esta gran experiencia pero tenemos ganas de llegar y ver a nuestros familiares.

En esta expedición conoces realmente a las personas ya que todos estamos en las mismas condiciones. Por eso esperamos seguir en contacto  con las personas que han hecho que esta experiencia sea inolvidable para nosotras.

María Gutiérrez y Cecilia González