Crónica Oficial 4. 23 de julio

Bahía de las Águilas. 23 de julio de 2021

Agua. Pocas cosas se valoran más y se echan más de menos en la expedición que el agua. Agua corriente, agua para ducharnos. Ese agua que por habitual está en España muy lejos de ser el lujo en que se ha convertido aquí.

Después de tres días suspirando por un poco de agua por el cuerpo, nadie esperaba la fiesta de agua en que se ha convertido nuestra aventura hoy. Cuatro horas caminando por el río Pedernales, entre cañones y barrancos, en el maravilloso bosque tropical de la sierra de Bahoruco. Cuatro horas con las botas y las mochilas convertidas en anfibios. Cuatro horas donde la respiración se congela a cada momento ante el espectáculo de naturaleza que nos sorprende detrás de cada meandro. Cataratas, rápidos, pozas, cañones… todo cubierto por una maravillosa bóveda de bosque tropical tamizando la luz en caprichosos juegos de color.

La sierra de Bahoruco es parte de la reserva de la biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, de casi cinco mil kilómetros cuadrados. Una joya de biodiversidad donde encontramos múltiples especies endémicas, más del cincuenta por ciento de las orquídeas que habitan el planeta y una variadísima población de reptiles, anfibios y mamíferos. En esta reserva encontramos el lago más grande del Caribe -lago Enriquillo- y un gradiente de altura que va desde los -40 en la superficie del lago hasta los 2.400 en la Loma del Toro. Santo Domingo es una de las poquísimas zonas del planeta que, lejos de deforestarse, tiene una política de recuperación de bosques que ya representan el 40% de la superficie.

La Isla de La Española es donde todo empezó, donde se inició la expansión de las provincias de ultramar de la corona de Castilla. Aquí encontramos la primera catedral, el primer hospital, los primeros juzgados, el primer obispado, la primera capitanía… y esto no es diferente para la exploración de la naturaleza. Encontramos referencias a este paraje ya en las primeras crónicas de Bartolomé de Las Casas.

Volviendo a la aventura por la sierra de Bahoruco, hoy la exigencia física no ha sido muy alta, pero sí la dificultad. Son muchas horas avanzando; algunas veces con el agua por la rodilla, otras  nadando, en ocasiones remontando cascadas y a ratos buscando pasos imposibles entre las rocas… No todos están igual de acostumbraos a las rutas acuáticas, pero todos han llegado sin más sobresaltos que algún chapuzón no planeado.

La aventura de hoy ha sido un regalo para todos. Un regalo de agua, de aventura, de naturaleza, de belleza y de diversión.

Mientras escribo esta crónica los autobuses navegan ya rumbo a la playa de la Bahía de Las Aguilas. Parece que el milagro del agua seguirá acompañándonos algún tiempo.

Eduardo Martínez de Ubago de Liñán
Cronista Oficial ERS 2021

 

Crónica Oficial 3. 22 de julio

Barahona. 22 de julio de 2021

Suso es cirujano pediátrico, terminando la residencia en Córdoba y anda pensando en la posibilidad de volver a Santo Domingo e instalarse aquí cuando acabe. Aprendió a apreciar la cultura de la isla aquel año que estudió en la Universidad Nacional Pedro Enrique de Ureña. Es su primer año en la expedición, como parte del equipo médico, pero parece que llevara aquí toda la vida. Una de esas personas fantásticas que acaban cayendo en la órbita de España Rumbo al Sur. Hoy he podido conocerle mejor, y es que no hay nada como un buen viaje en autobús para descubrir a aquellos con quienes compartimos saco, poto y cantimplora cada día.

Diego es un ingeniero coruñés que vivió seis años en Méjico, jugador de rugby de élite, aficionado a la historia, a la divulgación científica y un ejemplo de energía que nos inspira a todos a dar el máximo todas las mañanas. Es otro de esos nuevos fichajes que algo nos dice que ha venido para quedarse en la comunidad de ERS.

Conversaciones como estas se han repetido en todos los rincones de los autobuses. Día de viaje, de conocerse, de descansar, de pensar sobre lo que ya hemos vivido y lo que nos queda por delante.

Las conversaciones con Suso y con Diego me han hecho pensar sobre el verdadero secreto de España Rumbo al Sur: un equipo de personas absolutamente excepcional que se ha ido fraguando año tras año. Médicos, arquitectos, ingenieros, banqueros, fotógrafos, bomberos, militares, licenciados en económicas, en historia, en arte. Algunos no pasan de los 25 y otros ya cumplieron los 55. De todos los puntos cardinales, con experiencias, educaciones y razas diferentes, pero con un denominador común: hambre de aventura, de conocimiento, generosidad, entrega, capacidad de trabajo y de sufrimiento. Y alegría.

Sólo falta un ingrediente secreto para galvanizar este equipo alrededor de un sueño: el liderazgo natural y el carisma de Telmo. Telmo tiene esa magia de inspirar, de hacer sentir a todo el mundo especial. Telmo ha construido su liderazgo lejos del ejercicio de la autoridad, sin necesidad de mostrar los galones. El liderazgo de Telmo descansa en el aprecio, en hacer sentir a todo el mundo importante, en deshacer los conflictos sin perder el tono, en el sentido del humor. En haber sabido entender qué hace a Rumbo especial, en ser bandera incombustible de la ilusión.

Barahona nos recibe como lo hace este país, con música y baile. Cuando atravesamos la puerta del colegio Cristo Rey de Los Salesianos, ya hay un grupo de jóvenes en un escenario bailando merengue. Diez minutos después tenemos a toda la expedición ensayando sus primeros pasos. En Santo Domingo no hay mejor medicina que la música. A todas horas, saliendo de todas las puertas. El país vive a ritmo de merengue, de salsa y de bachata. Y la música nos sumerge en un humor especial, en un ambiente que sólo invita a integrarnos con nuestros nuevos amigos.

Con ese espíritu y con el “buen rollo” todavía metido en los huesos, toca hacer algo por los demás y por nosotros. El grupo de voluntarios de Los Salesianos nos regala el lujo de compartir con ellos la experiencia de repartir comida en uno de los barrios más desfavorecidos de la ciudad. Calles sin asfaltar, minúsculas casas de chapa, sin agua corriente, sin saneamiento, sin aislamiento, sin las comodidades básicas y sin embargo bello. El barrio se recorta contra las montañas que rodean la ciudad. Casas pintadas de vivos colores, humildes pero cuidadas, limpias, decoradas. El reparto de comida termina en una improvisada plazuela como acaban las historias en Santo Domingo: con baile y con música.

Mientras escribo esta crónica suena en directo un cuarteto, al que se acaban de incorporar algunos expedicionarios. Y así terminará la tercera jornada de la expedición. Con música y baile. ¿Cómo si no?

Eduardo Martínez de Ubago de Liñán
Cronista Oficial ERS 2021

 

Crónicas expedicionarios día 2

Día 2

La mayoría de personas que miren pensarán en personas desdichadas, en casas pequeñas, en situaciones de riesgo. Pero nosotros tuvimos la suerte de conocer la verdadera naturaleza hospitalaria y agradecida de esta comunidad.

Mientras el sol se ocultaba tras el monte, el centro juvenil “Cristo Rey” de los Salesianos, nos guió por las calles del sector los guandules, para entregar un pequeño lote de comida. Contaba con arroz y pasta, entre otros, como regalo para algunas de las familias que viven una realidad tan diferente a la nuestra. Sus casas, pequeñas y precarias, adornan con vivos colores su día a día. Allá donde mirábamos había niños comiendo y jugando, saludando con una amplia sonrisa a todos los expedicionarios mientras sus madres les miraban con cariño desde las sillas que descansaban en cada porche.

Pocas veces he sentido con tanta claridad esa hermandad que se respiraba en el aire y que nos invadió al pisar sus calles. Nos sentimos acogidos como quien saluda a un viejo amigo, con la emoción de ponerse al día. Nos contuvimos con los abrazos, aunque no faltaron, así que nos conformamos con darle la mano a los niños mientras bailábamos todos juntos.

Quizás nosotros somos los afortunados que llegamos a conocer tan a fondo su comunidad. Nos recuerda que, a veces, para ver la verdadera belleza del mundo, hace falta mirar un poco más adentro.

Isabel Medina henche

“Sus sonrisas de agradecimiento, sus manos sucias y pies descalzos”

Pobres ilusos que ante un “meted el bikini por si acaso” creíamos que íbamos a tocar las soñadas playas turquesas. Esperanzados subimos al bus. Me tocaba un largo viaje tirando de ukelele y buena compañía. En un abrir y cerrar de ojos llegamos al destino. Este, hasta el momento desconocido, resultó ser un colegio repleto de “salesianos humildes”.

Bailando con la gota gorda y tirando a canasta bajo el sol. Esperando con ansia el bocadillo para descubrir que lo más esperado aún no había llegado. Tocaba cambiar ese turquesa de ensueño por otra realidad que (te) quita el sueño. Subimos de nuevo a nuestro querido bus para llegar a un poblado con casas de aluminio y madera astillada. Los rumberos cogimos una bolsa de comida “per cápita” para asomarnos a esos hogares y contarles nuestra historia.

Todavía en el poblado tiramos una vez más de música, altavoz y micrófono. Esta vez invitábamos a bailar a los niños. Pasos improvisados y bailes desordenados. Un padre nuestro en agradecimiento y de vuelta a nuestra dichosa comodidad.
Menos mal que hoy no hemos necesitado el bikini.

⁃Genoveva Alférez.

Crónica Oficial 2. 21 julio

Batey de La Paloma. 21 de julio de 2021

A las seis de la mañana encontramos a Roberto organizando a la cuadrilla de braceros que saluda al sol cuchillo en mano, para recoger a golpe de machete la plantación de azúcar de caña que espera su turno después de doce meses de desvelos. Roberto es la tercera generación de una familia de colonos productores de caña de azúcar de la región de Los Llanos. Este cultivo es el principal motor económico y generador de trabajo de la comarca. Cuarenta familias dependen de las dos mil “tareas” (cien hectáreas) que regenta Roberto.

Son muchísimos los alimentos de nuestra dieta que debemos a la conquista del Nuevo Mundo. No es el caso de la caña de azúcar. Fueron los colonos españoles los que trajeron desde Asia el preciado vegetal, que es desde entonces un cultivo esencial en las economías de países como Brasil, Méjico o República Dominicana.

Mientras Roberto reparte las instrucciones, Jennifer ya se ha levantado y organiza los talleres y la comida que ha preparado para decenas de niños desfavorecidos que encuentran en la misión de Los Salesianos refugio y esperanza. Jennifer -voluntaria, misionera y educadora- está ya en los edificios de la misión donde luce el familiar logo de la Agencia Española de Cooperación Internacional.

A las seis de la mañana España Rumbo al Sur tampoco duerme. Entre ruidos de sacos y cantimploras se distinguen las voces todavía nerviosas de una expedición que se levanta por primera vez en República Dominicana. La mayoría no hemos dormido casi nada, aún extrañamos la esterilla y los nervios nos recuerdan que el día anterior aún nos levantamos al otro lado del Atlántico. Una pequeña marcha de cinco kilómetros nos lleva hasta el Batey de Coquito, donde Roberto nos espera para compartir, por un día, el más duro de los trabajos del cultivo de caña de azúcar. Los machetazos de los expedicionarios son mucho más torpes, pero el calor y el cansancio son los mismos. Es una forma de cosecha que ha pervivido casi medio milenio en la isla y que ya se despide. En muy pocos años, de las dos toneladas por hombre y día se pasará a quince toneladas a la hora de recogida y procesado por las máquinas que ya avanzan por otras zonas de la isla.

Por la tarde de vuelta a la misión nos esperan los niños con una familiaridad que haría pensar que llevamos ya meses compartiendo juegos. Es emocionante ver a los expedicionarios dejar de lado el cansancio y el calor para entregarse a unos niños que no olvidarán fácilmente estos días. Por la tarde, las conferencias de Los Salesianos y de la Agencia Española de Cooperación Internacional dan sentido a lo vivido.

El programa académico de hoy recorre la historia de los primeros pobladores y de la revolución agrícola para llegar justo hasta las diez de la mañana del día de hoy, machete en mano, braceros de Roberto por un día.

No somos braceros, ni misioneros, ni jóvenes Dominicanos… pero por un día nos hemos asomado a sus vidas. Cuando nos acostamos ya es imposible pensar que sólo llevamos unas horas aquí. Mañana a las seis de la mañana volveremos a saludar al día mientras Roberto reparte instrucciones a pié de plantación y Jennifer organiza las actividades del día de los niños. Nosotros seguiremos rumbo. Las vidas a las que nos hemos asomado seguirán sin nosotros. Quizá ellos nos recuerden. Para nosotros será imposible olvidar.

Eduardo Martínez de Ubago de Liñán
Cronista Oificial ERS 21

Crónica Oficial 1. 20 julio

20 de julio de 2021

El 24 de diciembre de 1492, encallaba la Nao Santa María frente a la costa norte de la recién bautizada isla de La Española. Con los restos del navío se construyó el primer asentamiento en el Nuevo Mundo, el Fuerte Navidad, con un destacamento de 39 hombres encargados de defender el bastión de la corona de Castilla hasta la llegada de la siguiente expedición. Hombres valientes, audaces, protagonistas de la mayor gesta jamás contada, aquellos que se aventuraron a buscar nuevas tierras donde sólo se esperaban abismos.

Hoy, más de quinientos años después, llega la expedición de España Rumbo al Sur a la misma isla que vio nacer la expansión de la Hispanidad. Hoy nos contaban los ojos lo que las mascarillas no han podido esconder: los nervios, la emoción de la aventura, del reencuentro, de la llegada del día por el que tanto han trabajado.

Es esta también una historia de valientes. De un grupo de jóvenes capaces de ilusionarse, de trabajar duro, de vivir intensamente a pesar de las incomodidades. Una generación curiosa, con hambre de conocer. Solidarios, comprometidos, con la ambición de crecer y de hacer cosas que cambien las cosas.

Hoy han podido asomarse al proyecto de “Jóvenes en Salida” de los Salesianos en el batey de la Paloma, cerca de San José de Los Llanos. Ha sido un día especial para decenas de niños locales que han visto como en pocos minutos se desplegaba toda la expedición para compartir con ellos una tarde de juegos, de risas, de bailes… una tarde especial que todos tardarán en olvidar.
En estas misiones católicas vive hoy, medio milenio después, el espíritu de los primeros misioneros que se acercaron a los pueblos recién descubiertos de una forma diferente y revolucionaria para la época.

Cuando a Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo le preguntan “¿Qué es Rumbo al Sur?” Siempre habla de “unir gente estupenda con gente estupenda”… en una experiencia indeleble que inspira a ser mejor.

Dentro de pocos años veremos a los expedicionarios quizás emprendiendo, quizás opositando, quizás dirigiendo empresas. Es la generación que tomará las decisiones importantes de un futuro que ya se asoma… y la experiencia que van a vivir seguirá ahí para recordarles que ellos también, como aquel destacamento del Fuerte Navidad, están para defender el bastión de esa humanidad que afortunadamente abunda y que nos hace mirar esperanzados al futuro.


Eduardo Martínez de Ubago de Liñán

Cronista Oficial ERS 21