Crónicas 2017

En esta sección se publicarán las Crónicas que escribirán los participantes y el Equipo de ERS durante la Primera y Segunda Fase. 

16. Crónica Oficial. EL FINAL, EL PRINCIPIO

EL FINAL, EL PRINCIPIO

Un abrazo de esos casi eternos, de los que se recuerdan toda la vida. Lágrimas surcando muchas mejillas sonrojadas. Fotos de recuerdo. Amigos y amigas para siempre. Móviles recuperados y encendidos. Una llamada. Más lágrimas. Una mirada perdida desde el Ferry al Estrecho de Gibraltar, esos 14 kilómetros que separan dos mundos tan distintos, reflexionando quizá sobre lo que dejamos atrás, lo que hemos visto. noches al raso. Piedras clavándose en la espalda. Los gritos de Martos para despertar cuando el sol sólo se intuye. Carreras por la playa, por los cuarteles. 

El bueno rollo de todos los equipos: cocina, material, médicos y enfermeros, audiovisual y monitores. Los bailes de Rocío hasta que se hizo el esguince. Y los de Creever, como se mueve ese chaval. La subida de bandera en Sevilla, todos firmes como un palo. Los largos en seco de Guillén. Las películas de Mar, a unas horas imposibles. La sonrisa eterna de Isabel, mujer de Telmo, que trabaja todo el año en la sombra para que todo salga bien, y que siempre tiene una palabra de ánimo para todos. El grito de “¿Alguien ha visto mi frontal?” cuando no se ve un pimiento.

Los ojos puros de los nómadas beréberes, su leche de cabra para todos cuando nosotros somos los que tenemos de todo y ellos no. El viento azotando a los aventureros con violencia en la ruta por el Atlas. El agua gélida de la presa. El calor en las lanchas de la Armada recorriendo el Guadalquivir. El vaivén de los camellos. Los 47 grados de Merzouga. El baño en la piscina, catártico. “¿Se puede repetir postre?”. El sabor de la fruta, maravilloso. Tormentas de arena. 

Telmo liderando los pasos por el desierto. Las vistas desde la Gran Duna. Cantimploras llenas. Cantimploras vacías. El agua tibia del lago de Isli. Dormir en una suerte de cráter. El colchoncito cómodo del desierto. Bajar dunas haciendo la croqueta. Fabricar tendederos con palos. Potabilizar agua. Los crepes de Nutella a cinco dirham. Los zumos de naranja que saben a naranja. El mal humor del principio de Fili, el autobuses, con su marcaje férreo a los chavales. 

El testimonio de las Hermanas de Tattiouine que te hace creer aun más en el ser humano. La llamada de ayuda desgarrada de los subsaharianos que han entrado en Ceuta a la carrera. Las estrellas por la noche, imposible contarlas todas. Estrellas fugaces. Recuerdos de la vida acomodada que se borran. La mirada enseñada para saber si ese suelo será cómodo para dormir. El pan con tomate del desayuno. Cantimploras que desaparecen y a los días vuelven a aparecer. Lavar la ropa en el río, frotando, como antiguamente. Chavales que vuelven cambiados. Querrán serán mimados y luego se harán los duros. “Lo hago yo mamá”. Se les pasará. A todos nos pasa, pero algo muy en su interior está brotando ya y les hará personas más maduras, más inquietas, más sensibles, y a juicio de este cronista que les ha acompañado en este viaje, más personas. España Rumbo al Sur.   

SERAFÍN DE PIGAFETTA

5. Crónicas de expedicionarios.

ROMPAMOS BARRERAS

Las pocas horas de sueño hacen que cuando nos dicen “a dormir” caigamos todos redondos. Algunos se toman unos minutos para observar el increíble cielo marroquí, otros cierran sus ojos y recuerdan todo los bueno del día.

Este viaje es como un sueño, con la diferencia de que los sueños se suelen olvidar. Es un viaje que te hace sonreír. Hemos conocido la cultura marroquí, hemos convivido con las personas, tanto las locales como los rumberos, ambas dos inolvidables. Ellos hacen que este viaje sea lo que sea, dan la esencia, dan el rumbo.

Al mirar por la ventana del autobús, ya volviendo hacia el norte, veo pasar lagos, montañas, pueblos pero también veo pasar mis recuerdos, pasa todo lo que me llevo y obviamente me emociono, me pongo las gafas y sigo observando detenidamente el paisaje, captando cada día un poquito más, la esencia de este país, el país que nos ha abierto las puertas y nos ha acogido.

Con esto me doy cuenta de que no se si nosotros, sus vecinos, hacíamos lo mismo. Bueno, si lo sé, y es la respuesta es NO. Vivimos en una sociedad con demasiados prejuicios sobre la cultura árabe. Todos porque cuatro locos estén haciendo lo que hace la ETA no nos representaba ni a vascos ni a Navarros,  así que no sé porque el ISIS debería de representarles. Esto es algo indignante, somos personas y deberíamos ser mucho más empáticos. Tendríamos que entenderles porque nosotros hemos pasado por eso.

Es muy enriquecedor ver como esos ojitos grandes y abiertos (de niño) te miran con el deseo de aprender, de conocerte y sin importar ni quién, ni cómo, ni de dónde seas, te miran como si fueras su primera chocolatina, con admiración. Es cierto, sin embargo, que algunos ya tienen prejuicios y te ponen los precios por las nubes, pero en parte lo entiendo, si lo podemos pagar, porque no ayudarles y además, con lo que nos gusta regatear.

Hay que dejar de lado todos nuestros prejuicios, esas barreras preestablecidas que nos separan por color, sexo, religión para poder conocer  a las personas, descubrir lo que esconden, y llegar a ser feliz porque al final esas berreras, frenan nuestra felicidad.

Marta Tellería

 

Hay mil y una maneras de aprender pero la mayoría pasan desapercibidas.

Soy Andrea Hernández Centól y nací en las Palmas de Gran Canaria. Hoy es lunes 7 de agosto y en apenas unas horas abandonaremos el reino de Marruecos para volver a España y poner fin a esta aventura.

Este viaje ha sido tan intenso que se va a hacer complicado explicar nuestras vivencias y emociones a familiares y amigos a la vuelta. Y es que no todo ha sido perfecto, no todo ha sido como hubiésemos imaginado, pero eso es lo que hace esta experiencia única.

El macuto desordenado, el estar horas y horas en guagua (bus), el quedarse sin agua, el tener que hacer imaginaria la noche que más soñabas con dormir, el no entender el dialecto de tu compañero de viaje y menos aún el árabe o berber o hacer deporte a las seis y media aun para después hacer una caminata más  larga de lo que tu cuerpo y tú desearíais.

Sin embargo, dejando de lado todo esto que ha hecho que el viaje nos hiciera salir de nuestra zona de confort, las amistades que hemos forjado son infinitamente especiales ya que nos hemos enriquecido los unos de los otros independientemente de nuestra clase social, la ideología o capacidad física que tengamos.

Y como dije anteriormente hay muchas maneras de aprender pero para mí la más útil es la de viajar, aunque conlleve una reflexión posterior para valorar lo que hemos evolucionado. Sin duda alguna esta expedición nos ha demostrado lo afortunados que somos en tener todo lo que tenemos y por eso ha merecido completamente la pena.

Andrea Hernández Centol

CRÓNICA EXPEDICIONARIOS CEUTA

Después de todos los días que han pasado y de todas las amistades que hemos hecho, solo quedan dos días. Dos días que tenemos que intentar disfrutar al máximo. Durante los últimos días nos hemos dado cuenta de que en los momentos más duros, como en las marchas, es donde realmente conoces a las personas. Nos ha encantado formar parte de esta gran experiencia pero tenemos ganas de llegar y ver a nuestros familiares.

En esta expedición conoces realmente a las personas ya que todos estamos en las mismas condiciones. Por eso esperamos seguir en contacto  con las personas que han hecho que esta experiencia sea inolvidable para nosotras.

María Gutiérrez y Cecilia González 

 

 

Día 15. Crónica oficial. LA REALIDAD TRAS LA FRONTERA

LA REALIDAD TRAS LA FRONTERA

Las pisadas de los chavales por el patio del Cuartel de la Legión en Ceuta retumbaban por todo el recinto frisando las siete de la mañana. Como si fuera una manada de ñus huyendo de un león. Eran los ejercicios físicos matinales, de los que pocos días se han librado los expedicionarios, a los que seguramente, si usted es padre de alguno de ellos, va a encontrarlo más delgado y seguramente más fibroso cuando este miércoles por la noche retorne la expedición al estadio Santiago Bernabéu. 

Los adolescentes mantienen conversaciones desde hace varios días sobre qué es lo que les gustaría comer al llegar. Que si un bocadillo de tortilla, que si unas croquetas, que si una hamburguesa…

Aparte de las experiencias vividas durante todos estos días en suelo marroquí, seguramente relativizarán algo esas fantasías gastronómicas después de escuchar, precisamente en un cerro sobre el que se divisaban los 14 kilómetros que separan África de España, el relato de varias de estas personas subsaharianas que llevan más de cinco meses esperando ser trasladadas a la Península en el Centro de EstanciaTemporal de Inmigrantes (Ceti).  

Con ellos trabaja la asociación San Antonio, dirigida por el padre Rolando Durán, Misionero Javeriano, muy amigo de España Rumbo al Sur, que resumió de forma perfecta su situación: “Saltan la valla para ganarse el sueño de tener una vida mejor”. En la asociación les dan clases de español o informática, les enseñan a escribir, y pueden usar Internet para comunicarse con sus familiares, además de ir empezando a conocer su cultura.  

“El ser humano es igual en todos los sitios y merecen el mismo respeto por parte del resto de seres humanos”, dijo Celia, responsable de San Antonio en una charla con los chavales, que destacó que lo más importante para los subsaharianos que llegan arriesgando su vida es que “se sientan queridos y acogidos”. 

“Cuando les veamos en España, vendiendo en el top manta, vamos a pararles y mirarles, decirles buenos días, ellos tienen las mismas necesidades que nosotros”, añadió el padre Rolando antes que Johannes, de Camerún, contara su caso ante la estupefacción de los chavales al escuchar el relato de su dura vida cuando sólo habían visto casos como el suyo en televisión, donde no tienen rostro definido, ni pasado, y habitualmente sólo son un número dentro de una estadística. 

Les contó que lleva ya cinco meses en el Ceti, cuando se han dado casos en que la espera es menor (los subsaharianos que más tiempo llevan son trasladados a la Península cuando el centro, con capacidad para 600 personas, se colapsa). “Os preguntaréis por qué abandonamos nuestro hogar en África para irnos a Europa…es una oportunidad para una nueva vida, una vida de bienestar, queremos ganarnos la comida con nuestro sudor”. 

“Queremos seguir aprendiendo, y espero que en un futuro nos encontremos”, les confesó con el corazón en la mano ante su atenta mirada. Por la tarde, los expedicionarios se acercaron hasta las puertas del Ceti, donde conocieron a los subsaharianos que saltaron ayer la valla. “Para poder opinar hace falta conocer”, les explicó Aldaz de la Quadra-Salcedo, director de la expedición antes de que mantuvieran un encuentro de una hora con los subsaharianos. 

Entre los internos, jóvenes que salieron hace cuatro años de sus países y aunque llegaron pronto a Marruecos, y lo intentaron varias veces, no lo consiguieron hasta hace poco. 

SERAFÍN DE PIGAFETTA 

14. Crónica Oficial. LA EMBAJADA, NUESTRA CASA

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Siempre hay algo muy reconfortante en volver a casa, en este caso a España, aunque fuera una España diminuta en comparación, una suerte de isla amurallada en la internacional Rabat, la embajada de nuestro país. Los cedros de Azrou fueron testigos mudos de la última noche en Marruecos de los 82 aventureros de España Rumbo al Sur, que han llegado a Ceuta sanos y salvos tras un periplo mágico, donde su resistencia fue puesta a prueba en innumerables ocasiones, donde su corazón palpitó de emoción más que nunca, donde, por momentos, sintieron  que eran capaces de todo. 

Pues eso, que cansados y sudorosos llegamos tras 13 días de aventura a nuestra embajada, donde a parte de un refrigerio que todos los adolescentes agradecieron recibieron palabras que seguramente les resuenen al llegar a casa. “A pesar de tanto esfuerzo que habéis hecho leer sobre la expedición me ha producido envidia y admiración”, les aseguró Juan Sell, ministro embajador de la legación diplomática, durante el recibimiento  al convoy, en la que les informó de las principales funciones de la legación diplomática.

Entre ellas, claro está, “representar a España y defender nuestros intereses” y “proteger a los españoles” que visitan Marruecos, un país que el 40% de lo que exporta lo exporta a nuestro país.    

“Como vecinos que somos compartimos muchos retos y oportunidades”, señaló Sell ante la expedición. “Lo que es bueno para Marruecos es bueno para España”, dijo el ministro embajador, antes de que los adolescentes recibieran varias charlas de técnicos de la Agencia Española para la Cooperación, que explicaron las diferentes labores que realizan en el país en diferentes ámbitos, como el social, el económico y el educativo, colaborando para que Marruecos sea líder de África en avences sociales, fruto de la Constitución aprobada en  2011.

“Como responsable de España Rumbo al Sur y director de este proyecto me siento muy orgulloso de la labor que sigue haciendo España en temas de cooperación y ayuda al desarrollo y acercamiento entre nuestro país y los países hermanos de África”, señaló por su parte el director de la expedición, que recordó que el país alauí ha sido el escenario de “muchas de las ediciones de este proyecto”, en la que han constatado que “España y Marruecos tienen un presente y, sobre todo, un futuro muy prometedor” y agradeció el recibimiento recibido.

Tras comer en los jardines de la embajada los chavales viajaron hacia las ruinas romanas de Lixus, donde todavía quedan los vestigios de una gran ciudad, desde la que se trasladaba a Roma desde el cercano puerto de Larache pescado en salazón. El anfiteatro y las casas se podían más que intuir en un lugar especial, en una colina, frente a los meandros maravillosos del río Lixus que al atardecer cobraban cierta apariencia al Nilo, un espectáculo para la vista. 

El salto a Ceuta fue una vez más tedioso, pero las circunstancias en la frontera, con más de 250 inmigrantes que habían conseguido traspasar la barrera el día antes, y con decenas de personas retenidas en las inmediaciones, sobresaltaron la paz del autobús. Para acabar el día los chavales vieron una película que no podía ser más ‘ad hoc’, 14 kilómetros, sobre precisamente el drama de los inmigrantes que tratan de llegar a nuestro país.

Serafín de Pigaffeta.

Día 13. Crónica oficial. EL VIAJE, ALGO INESPERADO

EL VIAJE, ALGO INESPERADO 

Hay algo en los Aldaz de la Quadra-Salcedo que roza cierto punto de locura, no irracional,  de esas de manicomio, sino una locura sana, según nuestros acomodados ojos occidentales, porque si no cómo se explicaría que pudiendo dormir en un hotel de cuatro estrellas, con aire acondicionado y demás comodidades, alguien prefiriera dormir sobre una esterilla en una duna, que habiendo un destino planeado, con la seguridad que da el saber donde recostarse esa noche, alguien prefiriera saltarse el programa para parar el convoy, ver una tradicional fiesta bereber, y permitir a los expedicionarios comer, por primera vez en su vida, y quizá la única, carne de ternera a la parrilla como comen las gentes locales y beber té, dejando al albur del destino el sitio donde dormir.

No tiene explicación, así de claro. Así era su madre, Ana, una de las primeras mujeres arqueólogas de España, y su padre, el capitán Aldaz. Ambos les inculcaron que el viajar es precisamente eso, la aventura, la incertidumbre del descubrir, porque, en verdad, ellos ponen en práctica aquello que decía el reputado escritor de viajes estadounidense Paul Theroux: “Los turistas no saben dónde han estado, los viajeros no saben hasta donde están yendo”.

Mucho ahí de eso en esta familia, igual que mucho había en su tío, Miguel De la Quadra-Salcedo, que no dudaba en saltarse el programa para que los expedicionarios de la Ruta Quetzal, sintieran lo genuino, lo auténtico, dejando de lado lo ya organizado. Es una incertidumbre controlada, porque Telmo, y su hermana Mar, conocen perfectamente el terruño al que se aventuran, fruto de mil viajes hacia ningún sitio en concreto y hacia todos en particular.

Ayer, bajo los cedros de Arfou, tras un largo viaje en autobús, ya cerca de Rabat, Telmo se lo transmitió a los expedicionarios: “Hay que saltarse la seguridad, las rutinas, y eso nos hace tener menos miedo ante el porvenir. En las edades que estáis nada os da miedo, todo es posible si os lo proponéis. A mí, a vuestra edad, me parecía que el viaje era una liberación, y hacerlo por ese otro camino es otro viaje muy distinto”.

En ese sentido, afirmó que “seguramente un marroquí que ha venido a España”, por el simple hecho de viajar a lo desconocido, sin importarle el cómo y el por qué, “ha visto más en un mes que nosotros en una vida”. “Viajar por el otro camino es otro viaje, es la aventura. Una de las maravillas de esta vida es adaptarse a los cambios, empiezas a ser un viajero y un nómada”, les dijo a los aventureros el líder de la expedición, que relató cómo cruzó el Atlántico de joven en una réplica de la carabela Niña o el cómo hizo el mismo viaje que Diego Méndez de Zamora, lugarteniente de Colón, que cruza en 1503 en una canoa junto a los indígenas arauacos el Estrecho desde Jamaica a la Española (hoy República Dominicana y Haití).

Telmo quiso que los aventureros quisieran valorar lo que han vivido, más allá de los clichés: “El mundo musulmán según los telediarios es machista, violento, pero no lo hemos visto aquí, es un pueblo que nos ha acogido de una forma extraordinaria”. Todo ello bajo las estrellas y una brisa de nuevo que acariciaba a la expedición una noche más, esta vez camino de Rabat, donde mañana, aunque sepamos hacia dónde vamos, no sabemos qué nos deparará el viaje.

SERAFÍN DE PIGAFETTA