DÍA 4. LOS EXPEDICIONARIOS, EMBAJADORES DE LA GESTA DE MAGALLANES-ELCANO

Hay cierta excitación entre los chavales de la expedición, como en el primer de cole tras la ausencia estival, como en ese primer viaje de fin de curso que tanto se anhela. El cansancio no nubla ese brillo que da el saber que van a vivir una aventura en un terreno indómito para ellos. El desierto. El Atlas rozando el cielo. Los chavales, en los corrillos que montan mientras esperan el ferry que nos llevará a Ceuta, casi a medianoche, oscilan entre el aprender sobre nuevas culturas y el pretender demostrarse a sí mismos que pueden volar solos, alejados del nido familiar, con un plato de aluminio, una cantimplora y un saco, como Christopher McCandless en ‘Hacia rutas salvajes’.   

“Estoy en modo sorpresa, vamos a conocer nuevas culturas”, dice María, de Madrid. “Yo lo que quiero es superarme a mi misma, hacer la ruta entera, no rendirme”, añade Ana, de Cádiz. Saben los 82 jóvenes de España Rumbo al Sur que lo vivido hasta ahora en Sevilla, Cádiz y Huelva, con una caminata brutal de cinco horas por la playa, fue solo el aperitivo. Que ahora toca dar hasta la última gota de sudor. Y absorber todo lo que puedan. Así lo hicieron por la mañana en el Auditorio La Merced de Sanlúcar de Barrameda, una ciudad muy importante en los viajes de descubrimiento españoles y adonde acudió la expedición tras otra noche en el campo militar El Picacho. 

Una noche de poco sueño porque a última hora los chavales disfrutaron entre los pinares de una carrera de orientación, con su brújula, un mapa y un frontal, una prueba donde se mezclaba la orientación, la aventura y la rapidez. Y a las 7 de la mañana Pablo Martos ya estaba instándoles, por decirlo finamente, a darse una carrera y hacer ejercicios en la playa. Una playa que luego cataron en una suerte de baño catártico. 

Pero volvamos a La Merced, donde el alcalde de Sánlucar, Víctor Mora Escobar, recibió a la expedición, a la que pidió “aprovechar la oportunidad” de un viaje “muy interesante”, donde aprenderán “valores” que no olvidarán. El primer edil reivindicó que la primera vuelta al mundo, de Magallanes y Elcano, “salió de nuestra ciudad y cambió la concepción del mundo; fue como cuando el hombre pisó la luna” y pidió a los jóvenes que fueran embajadores de aquella gesta. “Sanlúcar es un sitio precioso, que mantiene todavía mucho de América, de la que se trajo historia y cultura”, señaló por su lado el director de la aventura, Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo. 

Recibieron los chicos una prolija charla sobre aquel viaje único que duró tres años, y que cambió la concepción del planeta. El primer viaje que confirmó que la tierra era redonda cuando su objetivo era abrir nuevas rutas a las Indias. Y aquel viaje fue español. Dentro de nada (2019) se celebrará el quinto centenario de su inicio. Esperemos que los gobernantes de este país traten como se merece a tan mayúscula gesta. Un viaje contra las inclemencias del Atlántico, el Pacífico y el Índico, contra los portugueses, que acechaban en muchas costas, contra el escorbuto (por la falta de vitamina C ante la carestía de frutas), que fue diezmando la tripulación (sólo sobrevivió uno de cada diez marineros) y contra incluso alguna deserción. 

Los adolescentes escuchaban con asombro los detalles de aquel viaje impulsado por Carlos I de España y V de Alemania y que costó más de ocho millones de maravedíes. Sería difícil de calcular, pero según el ponente, Juan Manuel Piñero, aquel importe podría alcanzar 1,6 millón de euros en la actualidad. Curiosamente, sólo el cargamento de clavo traído de Filipinas (6.000 kilos) compensaba aquella inversión, pero más importante era, sin duda, hacer Historia. Particularmente sorprendente fue cómo, muerto Magallanes, Elcano, marino vascongado, tiró leguas y cruzó el continente africano sin parar hasta llegar a Cabo Verde. 

que llegó a puerto de aquella expedición. Un viaje de descubrimiento como el que ahora mismo disfrutan Patricia y Anne, expedicionarias vascas, curiosamente como mucha de la tripulación de Magallanes, mientras observan con deleite al ferry partir del puerto, volutas de espuma dejando estela. “A mi me encantan los barcos y la verdad es que llevaba mucho tiempo deseando ir a Marruecos”, asegura Anne, de Rentería. Su amiga, de Bilbao, suelta una frase que nos deja en silencio: “Ahora empieza lo serio”. 

Serafín de Pigafetta.