MI DEDICATORIA A RUMBO
Soy Guillermo Cutillas y vengo a contaros una historia.
«María» llegaba aquí sin conocer a nadie, fruto de una ilusión, una idea, una recomendación o quizás un sueño. Tal vez, el cúmulo de tantos sentimientos encontrados le producía una sensación de vergüenza, incertidumbre o incluso miedo.
¿Seré capaz?; ¿Es este mi lugar?; ¿Y si no lo consigo?
Sin embargo, toda preocupación desapareció. Ya fuera por los trucos de magia de Martín, los partidos de mus o las canciones de Trapio, consiguió encontrar su sitio rápidamente.
Con el tiempo, María aprendió a hacer ases de guía gracias a Nico, escribir crónicas gracias a Esther y a Sergio o a curar heridas gracias a Alfonso, Carol y Carlos.
Luego María se dio cuenta de que Rumbo era incluso más que eso.
Rumbo es la disciplina de Pablo y Tuti; el compromiso de Pelayo y Carlos, La entrega de Mica y Victoria, La cercanía de Irene y Elena y, sin lugar a dudas, la vocación de Telmo e Isa. Pero sobre todo, Rumbo es la motivación de María. Porque, aunque no lo creáis, ella es la suma de cada una de nuestras vivencias, recuerdos, sueños y experiencias.
Todos, a lo largo de estos 22 días, hemos aportado algo. Al igual que la expedición lo ha hecho en nosotros.
Por eso hoy os doy las gracias por convertir un simple grupo de jóvenes en un lugar donde la Fe en los demás no tiene límites ni fronteras. Donde la esperanza es el lazo que nos une tanto como la amistad. Una expedición que sólo conoce la esperanza y el compañerismo como único modo de vida. Eso es lo que he aprendido, lo que ha aprendido María, lo que hemos aprendido todos.
No habría «María» sin Rumbo al Sur y no habría Rumbo al Sur sin vosotros.
Muchas gracias
Guillermo Cutillas Martínez
Expedicionario ERS 2025


