6:30 es la hora a la que teníamos que estar en el aeropuerto y aunque hubo algún que otro despistado, la mayoría cumplimos. Al final, entre el check-in, facturar, el control de policía y el de pasaportes…¡tampoco nos sobró tanto tiempo! Finalmente, aunque con retraso, salió el vuelo rumbo a Colombia.
Llegamos a Bogotá en torno a las 4:00 am y, para nuestra suerte, no se perdió ningún bulto. Y aunque pensábamos que íbamos a dormir a la llegada, ya era hora de comenzar el día. Nada más llegar, nos llevaron a un proyecto de las Misioneras Siervas de María, donde conocimos la realidad de algunos barrios de Bogotá. Fue toda una experiencia espiritual y enriquecedora.
Aprendimos la historia de su congregación con una película y ayudamos a cuidar a un grupo de ancianos en una residencia. Tras esto, acudimos todos al Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) donde aprendimos sobre el catastro colombiano y sobre la importancia que supone la creación de mapas.
Tras una muy esperada cena, por fin nos pudimos meter en el saco y, al menos yo, no tardé ni 2 minutos en caer en un sueño profundo. Y menos mal porque el día que nos esperaba era intenso.
Carlos Álvarez de Toledo Pena
Expedicionario ERS 2025


