Hoy, tras mi primera noche en Perú, me he sentido diferente, refrescado y con muchas ganas de empezar el día.
Por la mañana, queriendo hacer de Perú un lugar más verde, estuvimos plantando árboles y, más tarde, visitamos varios conventos que aunque en apariencia eran similares, todo lo que había ocurrido en ellos les hacía extremadamente diferente.
A lo largo del día se nos concedió mucho tiempo para reflexionar y agradecer el increíble sitio en el que nos encontramos. Más tarde nos desplazamos a un museo donde nos dieron una charla sobre el patrimonio artístico de Perú, que se encontraba en él mismo.
En resumen, el día ha sido tranquilo y ameno, con mucha información que procesar y que recordaré con cariño.


