Entre las calles de este centro histórico puede respirarse algo familiar. No creo que sean sus terrazas estilo español, ni los suelos empedrados ni el sol que nos abrasa. Con Julio, hablando distendidamente a las puertas de nuestra señora de la buena muerte, he descubierto la familiaridad que venía desprendiendo Lima desde esta mañana. He visto y constatado que la nuestra no es una cultura del enfrentamiento, si no que los lazos que nos unen han atravesado los siglos para poder atarse hoy, entre los expedicionarios y las miles de gentes que nos han recibido con los brazos abiertos. Desde los responsables de Prolima que nos han acompañado hasta el padre Santiago hemos visto de cerca y en profundidad las miles de acciones sociales y culturales que se desarrollan en silencio en esta la Antigua Ciudad de los Reyes.
Los expedicionarios han dado vueltas y vueltas por los puntos de interés de la ciudad, han visitado el convento de los dominicos, la cripta de Santa Rosa de Lima y las estancias en las que San Martín de Porres vivió durante su vida, y tras un incesante suceso de acontecimientos acabamos, mientras escribo esto, en el museo virreinal más maravilloso que unos ojos pudieran mirar. En este museo Pedro de Osma, en una de las esquinas del Jardín, mientras la directora del museo Rochi del Castillo da una charla a los expedicionarios y regala unas limonadas que nos han dado vida, apreciamos la maravilla formada en estas tierras hace no tanto tiempo. Se habla de mestizaje, de Fe y de unión, pero las palabras quedan cortas cuando se trata de explicar la belleza que estas obras esconden. Ese barroco que moldeó América lo hemos visto hoy de primera mano.
Se ha consolidado hoy una idea, y se ha consolidado a pesar de las interrupciones nocturnas de los atronadores fuegos artificiales. Que cualquiera que hoy haya tenido ojos para ver ha tenido más de una oportunidad de sentirse orgulloso por pertenecer a este legado de mestizaje, de unión y de Fe que es Lima, sus gentes y su arte. Quién sabe lo que pasará mañana. España Rumbo al Sur sigue.


