El cantar de los gallos nos despertaba sobre las cinco y cuarto de la mañana dando pie a lo que sería una mañana cargada de actividad y compañerismo.
A las 7:00 h, desde la plaza de Pueblo Rico, empezábamos nuestra ruta hacia uno de los centros del inmenso Eje Cafetero. Gracias a los locales pudimos llegar al parque natural de camino a la primera actividad del día, donde pudimos aprender como se manipula la panela y cuál es el proceso de fabricación del auténtico café colombiano hecho por cafeteros locales, los cuales llevan esta profesión prácticamente en la sangre.
Con las pilas recargadas, gracias a la degustación de la panela, granos de café y caña de azúcar comenzamos el camino de vuelta a nuestro campamento en Pueblo Rico. Eso sí, no sin antes hacer una parada para refrescarnos en un pequeño río. Fue un pequeño baño que nos supo a gloria y nos hizo darnos cuenta de que, en ocasiones, una ducha vale oro.
Después de comer fuimos en bus a visitar a una población indígena, deseándonos una tarde llena de baile, risas y miradas cargadas de sorpresa y expresividad. Estoy segura de que nunca se me van a olvidar las sonrisas de los niños y la acogedora bienvenida de los indígenas. Se quedarán siempre en nuestros recuerdos.
Daniela Benito
Expedicionaria ERS 2025


