Despertar al son de «las valquirias» a las 5:00h en Pueblo Rico, un entrañable municipio del Eje Cafetero colombiano. Y, con ello, ya estamos listos para nuestro entrenamiento matutino de domingo, que entre risas y ánimos, se hace más ameno.
Seguidamente, caminamos hacia la colorida parroquia de Pueblo Rico, donde dos culturas diversas conviven no solo en misa, ¡sino también en el campo fútbol!
Las risas, el deporte y los cánticos nos han unido entre nosotros y pese a que tan solo hayan transcurridos cinco días, se siente como si fuéramos verdaderos hermanos. El partido no lo ganó nuestro equipo, sino que la verdadera victoria fue la oportunidad de jugar e interactuar en las gradas con los locales.
Tras un triste despedida de ellos, partimos hacia Medellín: 7 horas de autobús que dieron tanto para cantar y bailar con mis compañeros como para admirar los frondosos valles y montañas de Colombia.
Para finalizar el día, Ciudad Don Bosco nos recibió en sus instalaciones y nos explicaron en qué consistían sus proyectos de protección de la infancia.
En pocas palabras, hoy fue un día tranquilo y lleno de conversaciones que me hicieron aprender más en profundidad sobre la cultura e historia colombiana.
Julia González
Expedicionaria ERS 2025


