Hoy, domingo 20 de julio, hemos amanecido temprano con algo de sueño y las sábanas pegadas, pero con muchas ganas de continuar con esta gran aventura que apenas está comenzando. Nada más despertarnos ha tocado activarse con deporte, haciendo unos cuantos juegos de esos con los que acabamos picados y compitiendo entre risas; de esos que cada día nos unen un poco más.
A las 7:00h estábamos en el centro de Pueblo Rico, nuestro maravilloso hogar durante los últimos 3 días, el cual todos coincidíamos en que ha sido espectacular, tanto por sus calles como por su gente y su hospitalidad. Comienza la misa, una familia muy bonita con un cura muy cercano y unas palabras profundas y preciosas que nos han hecho recordar que todos somos hermanos y que da igual de donde vengamos o como seamos, que lo importante es lo de dentro, lo que se llega a conocer con una conversación y no con un simple prejuicio.
Al terminar ha llegado uno de nuestros momentos favoritos: un buen desayuno para coger fuerzas para la siguiente actividad (un partido de fútbol). Hemos ido al campo local y hemos jugado un partido contra los chicos de Pueblo Rico, aunque unos más que jugar preferimos animar así que hemos estado dándolo todo en las gradas al grito de «viva España» mientras otros lo daban todo en el campo.
Y cabe mencionar que Pueblo Rico no se ha quedado atrás, también tenía una potente afición. Y tras un partido muy movidito e interesante, que finalizaba 3-3, ha acabado con el equipo de Rumbo victorioso gracias a los penaltis. Al volver al campamento hemos comido, comprado café y joyitas locales para terminar recogiendo todo con destino Medellín (desde donde escribo esta crónica).
El bus ha sido como todos, un poco largo pero gran momento para aprovechar a charlar y conocerse, comer algo, dormir, completar nuestro cuaderno…Y tras 6 horas, por fin llegamos a nuestro destino: Medellín. Aquí es donde haremos noche en un internado masculino para chicos con ciertas dificultades. Ahora toca la presentación de nuestro nuevo pequeño y corto hogar; después, esperamos una rica cena y un sueño reparador.
Hoy ha sido uno de esos días más relajados pero con actividades que unen y que nos recuerdan que cada día somos más familia. Y que allá donde vamos hay gente buena dispuesta a acogernos. Termino dándole las gracias a Pueblo Rico, a su gente, a los maravillosos momentos que nos ha regalado y a España Rumbo al Sur por hacer posible todo esto, la gran aventura de nuestra vida.


