Generalmente, se entiende que cuando se visita un país, el objetivo principal del viaje es conocer todo lo posible del mismo y, hoy en día, sacar mil fotos para poder «recordar» el sitio por siempre.
En Rumbo, sin embargo entienden de verdad el significado de la frase «No tengo un lugar favorito, sino mi gente favorita. Allá donde esté con ellos, será mi lugar favorito.» Y no es porque les conozca de toda la vida ni mucho menos, pero simplemente estos cuatro días visitando Lima, viendo y viviendo el mundial y admirando La Ciudad Sagrada de Caral con mis 147 compañeros expedicionarios, han hecho que esta frase se vuelva un poco más realista y relevante en mi vida.
España Rumbo al Sur no es solo un grupo de expedicionarios, sino una gran familia que te apoya, cuida y sobre todo respeta aquellos momentos importantes para nosotros, como ir a ver a España coronándose campeón del mundial de fútbol. Se potencian para volverse inolvidables, y momentos más duros como estas doce horas de bus por la ruta Panamericana con hambre, los hacen más amenos y te olvidas lo que no te hace disfrutar y apreciar esta maravilla de oportunidad.
Además de esto Perú es un lugar especial en sí mismo, ya que incluso en los momentos de cierta individualidad puedes ponerte a admirar sus dunas, las puestas de sol, las iglesias o las ruinas, y seguir disfrutando de la vida como Dios quiso que lo hiciéramos.
Soy Alejandro Monteverde, y esta es la crónica en la que cuento como sinceramente creo que nunca había vivido algo así y sentido todo en familia estando tan lejos de la mía.


