Acostumbro a utilizar los últimos momentos del día para escribir las crónicas, con las ideas y los acontecimientos presentes en mi cabeza, pero mi cabeza no da para mucho, y aprovecho ahora este trayecto de 11 horas hasta Guadalupe para describir lo ocurrido hoy.
Con resaca emocional amanecemos en la ciudad sagrada de Caral, que hace 5000 años se erigía imponente en esta quebrada desértica. Consta de enormes pirámides escalonadas, plazas, escalinatas y sitios monumentales donde vivió esta sociedad prehistórica. Paseamos bajo el calor, impresionados por la habilidad y tecnología de estas gentes, que fueron pobladoras de la ciudad más antigua de América.
Los buses se amenizan entre el cuaderno de viaje, las conversaciones, los juegos etc… El cronista pone música, y más de uno le llama viejo por su gusto musical. Es verdad, pero nada puedo hacer.
Acaban todos dormidos, y, en un extraño silencio, escribo esto. La carretera es larga, frente al mar.
España Rumbo al Sur, hacia el Norte, en dirección a los Andes y a la selva.


