Crónica 24 julio.Sapzurro-Capurganá-Aguacate

24/07/2025

Van pasando los días, ya llevamos casi diez aquí, parece que acabáramos de empezar. Nos despertamos pronto y vamos directos a recoger el desayuno y la comida del día de hoy, que se adivina largo. Se recoge rápido y partimos hacia Sapzurro. Son las siete de la mañana cuando empezamos a cruzar el cabo por el interior, subiendo unas larguísimas escaleras de madera. Cuando alguno que otro sigue con cara de dormido llegamos a la cima, donde un comando del Senafront panameño nos recibe, estamos en la frontera panameña. Cruzamos y bajamos el cabo en dirección Panamá. Aquí descansamos en otra playa, idílica, como todas por aquí.

«¡Qué calor!» me dice Ignacio cuando estamos subiendo la infinita escalera que nos lleva de vuelta a Colombia. Y tiene toda la razón, es espantoso, pero seguimos andando. De Sapzurro al Sur, por el interior, sorteando otro cabo. Entre árboles enormes y plantas sospechosas de matarnos con tocarlas, subimos en silencio por un camino estrecho. La marcha requiere cierta resistencia física de la que el cronista carece, pero los expedicionarios van como un tiro.

Llegamos a un increíble mirador, desde allí vemos el punto de partida. Llevamos dos horas y está al lado. Nos guían Pablo y Serafín, su hijo, un aspirante a genio que hemos tenido el honor de conocer aquí. Empieza la bajada, alegre bajada hacia Capurganá. Esta es la ciudad más grande de la zona, con chiringuitos que venden pescado frito con patatas que hacen que a más de uno se le caiga la baba, que entre una cosa y otra no se nos para de caer.

Paramos, playa (idílica), expedicionarios con helados van pasando por mi posición, a la sombra de un árbol donde da el viento, mejor posición que la de muchos, que descansan tirándose con desprecio en la arena, al sol, y duermen allí (baba cayendo) a la espera de órdenes.

Se come en la playa y salimos de nuevo, vamos más al Sur, a la zona de Aguacate. Esta vez vamos por la costa (menos mal). Parece que estemos en los lugares donde hace pocos siglos se batían españoles con ingleses y piratas. Rocas, palmeras, islas, más rocas, cuerdas en subidas y terraplenes en bajadas. Cansados vemos el destino, una bahía increíble donde descansaremos hoy.

El cansancio me quita la inspiración. Hasta mañana

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