Crónica 25 julio. Kuelap

En la cultura Chachapoyas los edificios presentan en sus paredes decoraciones en forma de rombo que representan tres animales y tres mundos: el cóndor el mundo de los dioses, el puma el mundo de los vivos y la serpiente el de los muertos. El cronista se halla sumido en lo más profundo del mundo de los muertos, durmiendo en cada caja y esquina, pero la expedición está más activa que nunca mientras visita las ruinas de la Ciudad de las Nubes.

¡Qué templos ¡Qué pozos! ¡Qué riscos e interminables montañas! ¡Qué frío hace! Ni siquiera los bocadillos de atún pueden calentarnos un poco. Se baja hasta el río Tingo andando y cae la noche sobre el cielo. Nueve kilómetros de bajada por antiguos caminos de mensajeros que atormentan pies y rodillas. Se monta el campamento entre el río Tingo y el río Cochobamba, en una explanada que será nuestro hogar.

Antes de dormir se hizo de Bajo Tingo el escenario de un festival de bachata merengue y salsa protagonizado por Raúl, que hasta las once de la noche baile junto con los expedicionarios a orillas del río.

Mañana se emprende el viaje a Chiriaco, en la selva amazónica. A nuestras espaldas quedan los montes de Kuelap.

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