Ayer fue un día especial para mí porque pude aprender de la forma más bonita: fijándome en los pequeños detalles que pasan desapercibidos. Se podría decir que fue un día más calmado de lo acostumbrado, rutinario e incluso «insulso», pero fue todo lo contrario. Gracias a aquel día he podido exprimir lo mejor del viaje y he podido grabar mejor todo lo que me ha aportado.
Madrugar, hacer deporte y hacer batida antes de comenzar el día era antes algo poco apetecible. No podemos negarlo. Pero pude entender que, justo esto, es lo que me está definiendo como una persona más disciplinada y responsable. Tras la visita del Castillo de San Fernando en Bocachica, profundicé mucho más el motivo por el que nosotros estamos aquí. Los jóvenes somos curiosos y tenemos una fuerza increíble para defender lo que queremos y ese espíritu incansable nuestro es la razón por la que los expedicionarios estamos aquí.
Durante los ocho kilómetros de travesía para cruzar la isla de Tierra Bomba, conocí la verdadera cara de mis compañeros y monitores. Durante este reto, sedientos, por un momento perdidos, cansados y con el sol abrasando nuestras nucas, vi cómo nos unimos con una sonrisa y buen ritmo ante los problemas. Me di cuenta de que estoy rodeada de gente excepcional, viviendo una aventura indescriptible.
El azul del mar y la arena fina fueron la dosis para nuestra motivación. Un chapuzón y otro salto dentro de las barcas para ir a Bocagrande era lo que necesitábamos. Cartagena de Indias, sin duda, me sorprendió. Torres blancas levantándose sobre playas tranquilas y vegetación abundante era una combinación inusual. ¡Y no te imaginas lo bonito que era por la noche con las luces de toda la ciudad brillando desde lo alto del convento donde nos quedamos a dormir!
La noche terminó con la manguera del camión de bomberos desintegrando toda la acumulación de sudor, arena y sal. Antes de dormir, una película histórica para finalizar el día. Aunque para nosotros, que estamos acostumbrados a luchar contra mosquitos y a hacer mil cosas únicas todo el día, este día me sirvió para reflexionar un poco sobre esta aventura irrepetible en la que nos hemos embarcado. Y con esto, a veces tener momentos más monótonos o simples, puede hacer que vivas más cosas que antes pasaban desapercibidas.
Berta García Martínez de Ubago
Expedicionaria ERS 2025


