Segundo día de celebración de las Fiestas Patrias en el Perú. Ayer la selva impidió que nadie se enterara de celebración alguna. Pero hoy, tras cruzar el río de vuelta a los autobuses hemos caído en la cuenta de ello. Se vivía en Chiriaco una mañana bulliciosa. Por entre los puestos del mercado pasan sacos y esterillas, mosquiteras y caras de cansancio.
Cruzamos de Este a Oeste el Perú hasta llegar de noche a las pirámides de Túcume. De nuevo en la costa sentimos el polvo y el aire que viene del mar. Aún no lo vemos, y el cansancio nubla la mente de los que nos bajamos del autobús.
Es normal que el cansancio acumulado pase factura. Al cronista le ha dejado un poco despistado. Nos esperan las ruinas de la civilización Chomí. El humor abandona al cronista, que con desprecio se lanza a la hamaca. Túcume nos aguarda.


