Ya desde antes de llegar a Barajas, sentía unos nervios enormes por todo: el viaje, las amistades, los aprendizajes… y de momento supera mis expectativas con creces.
Sin ni siquiera haber aterrizado, ya me había atiborrado de comida y bebida, y ya me había empachado de risas con algún amigo.
Un vez que llegamos a Lima, el día 16 se ha hecho super largo pero a la vez se ha pasado volando, debido a la intensidad con la que pasamos el tiempo. Sin lugar a dudas, mi momento favorito de hoy ha sido estar en la parte trasera de la 4×4 mientras veía el demacrado a la par que alucinante paisaje, que me ha dejado atónito y me ha ayudado a poner en valor todo lo que tengo. Pero no es lo único que hemos hecho, pues no me olvido del centro de acogida en el que he conocido gente maravillosa. Personas como Paco se quedarán en mi cabeza por mucho tiempo gracias a su resiliencia y enfoque de las circunstancias a pesar de lo que ha vivido.
Por último, pongo en valor la preciosa cooperación que hemos mantenido para poder ayudar a unas maravillosas mujeres que nos necesitaban para manejar los materiales de construcción que debíamos transportar.
Ha sido muy bonita esa cooperación y la coordinación que hemos conseguido para poder hacer el trabajo de la manera más efectiva posible.
Espero que los siguientes días sean igual de intensos, bonitos y una vez más, cooperativos y que nos enseñen tanto como hoy, o más.


