Crónica Anne Escribano

Cuando conocí Rumbo al Sur, lo que me llamó en un principio, fue el hecho de conocer una cultura nueva, viajar y aportar mi granito de arena. Ahora sé que Rumbo es más que eso. Es tener la valentía de irse a otro país tú sola junto con otros 140 desconocidos. Rumbo son todas las personas que vas conociendo a diario en las que terminas confiando como si las conocieras de toda la vida.

Hasta ahora, de mis momentos favoritos han sido saltar por las dunas en Callao o andar por las calles y mercados de Guadalupe y Chachapoyas. Pero los momentos que realmente valoro son los menos intensos, como mirar un atardecer sentada con personas que ya considero amigos, o incluso las quince horas en bus en las que no paras de reírte, y haces de todo menos dormir.

A pesar de los momentos de más cansancio y dolor de pies, entre muchas más cosas, sé que este viaje me está mereciendo la pena, no solo por la gente que ya me llevo para toda la vida, sino por todo lo que estoy creciendo al no quedarme otra que salir de mi zona de confort.

Así que si mi familia lee esto, me gustaría que sepan que estoy bien, que les quiero mucho y que les agradezco que me hayan animado a venir aquí.

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