17/07/2025
Antes de que la capital despierte, cuando todavía no hay interminables atascos ni un constante ruido, a las 4:00 de mañana salía por la puerta del colegio de los Reyes Católicos el convoy de España Rumbo al Sur. Nos vamos hacia el oeste, a la zona cafetera. Salimos de Bogotá, que poco a poco va recuperando su frenético ritmo. De vez en cuando el minibús de audiovisuales adelanta a parte del convoy para llevar a cabo las misiones pertinentes (primeras fotos y vídeos de la jornada). Durante estos adelantamientos, cuando pasamos al lado de algún autobús con expedicionarios, sorprende observar cómo todos duermen con la boca abierta, algunos, más comedidos, duermen con menos descaro, otros, los más, ya forman parte de los cómodos sillones de los autobuses, dejando caer sobre ellos ingentes cantidades de baba. El espectáculo pronto se interrumpe. A eso de las 5:30 uno de los autobuses del convoy sufre una avería. Nos detenemos. La orden es clara: Todos los que estaban en el autobús averiado pasan al minibús de audiovisuales, la marcha no debe detenerse. La situación, solucionada, la paz del cronista, truncada.
Tras varias horas de marcha empezamos a ver un nuevo e increíble paisaje, vemos valles, cerros, ríos, selvas, pantanos. Bajamos y subimos continuamente. La maravilla que vemos es también algo incómoda, el calor y el frío se turnan constantemente, el sol y la lluvia, el quitarse el forro polar, el ponérselo, el quitárselo otra vez, el no saber qué hacer con el forro polar etc…
Los expedicionarios contemplan asombrados estos increíbles lugares. Bajando de uno de los cerros pasamos por San Sebastián de Mariquita, antigua ciudad en la que, allá por el año 1579, moría el conquistador de este Nuevo Reino de Granada y fundador de Santa Fe de Bogotá, Gonzalo Jiménez de Quesada. Fue aquí donde, tras haber conquistado el territorio, se retiró en los últimos años de su vida. Aquí fue donde escribió el «antijovio», una crítica al historiador italiano Paolo Jovio, que difundió bulos y extendió críticas sobre la conquista de América y sobre España. Quesada fue un hombre excepcional entre los conquistadores. Había estudiado en la península, sabía de letras y de leyes, pero fue también un excelente soldado, un hombre con afán de explorar y descubrir en favor de su patria y de su rey.
La marcha sigue, el paisaje no decepciona, pasamos el pueblo de Honda. A partir de aquí la carretera se vuelve más estrecha. Seguimos subiendo, hace frío, por fin parece que hay consenso en el uso del forro. Entre la niebla que invade las enormes montañas se ven increíbles árboles, plantas de todo tipo y color, algún que otro buitre, colmados en las carreteras, motos, camiones, bicicletas y una continua e interminable carretera.
Llegamos a los 3600 metros de altura sobre el nivel del mar, parece que nos acercamos a nuestro destino. A las 15:30, tras once horas de viaje, la expedición llega a la ´»Hacienda la Esperanza» cerca de la ciudad de Manizales. Aquí está la ganadería Ernesto Gutiérrez, que cría ganado bravo, y, a parte de esto, en la hacienda, se cosecha caña de azúcar, se fabrica panela, leche y se comercializa carne. España Rumbo al Sur ha tenido la oportunidad de visitar la ganadería. De la mano de Sebastián Sánchez hemos visto las instalaciones, la maravillosa casa de la hacienda, los corrales y los toros, que nos miran desde lo alto de una loma. Es increíble poder ver que, la tradición taurina, muchas veces falsamente achacada tan sólo a España, sigue viva en Hispanoamérica, suponiendo su supervivencia un claro signo de hermandad entre nosotros.
Bajamos más tarde a Manizales. Mochilas y a andar. Llegamos a la finca de la Florida, allí nos instalamos en el ruedo de la preciosa plaza de toros de la ganadería. Aquí han tentado toreros como el Juli o Roca Rey, nosotros instalamos el campamento.
Antes de la cena vemos «Hispanoamérica», película dirigida por José Luis López-Linares, que supone un grito de unión entre españoles y americanos, producto de una historia compartida.
Primer día de la expedición al completo, cansado, habrá que acostumbrarse, bonito, inolvidable, ayer desconocido, hoy ya nuestro.


