19/07/2025
Hoy la expedición tiene muchas actividades preparadas a fin de conocer mejor esta región. Salimos de marcha tras un nuevo madrugón. A las afueras del pueblo vemos la entrada al Jardín Botánico de Pueblo Rico. Cruzamos el Río negro en un puente de bambú. A las faldas de la montaña de Tatamá, que cuenta con más de 4000 metros de altura. No se puede describir con palabras la privilegiada vista que tenemos, mientras subimos entre enormes cafetales y plantaciones de caña de azúcar.
Un par de horas y llegamos a la finca «El Piraí» Vereda Tatamá, donde la familia de Don Octavio Velásquez Hincapié, lleva cuatro generaciones fabricando café y panela (producto natural tras el procesamiento de la caña de azúcar). Gustavo Echeverri, uno de los mayores expertos en la elaboración de café en Colombia, nos explica sobre el terreno todo la elaboración desde la plantación, cosecha, tostado y comercialización de este producto originario de Etiopía, descubierto por el Jesuita español Pedro Páez. Paola Velásquez, hija de Don Octavio, y que ha sido nuestra anfitriona en Pueblo Rico, nos enseña el Trapiche, lugar donde se muele la caña recolectada en las empinadísimas laderas de la finca y participamos, junto con los que realizan esta tradicional elaboración de todo el proceso hasta el resultado final.
Los jóvenes trabajan en los hornos alimentados por leña y por los deshechos de la caña, que después de prensarse secan durante 20 días para luego convertirse en combustión y van hirviendo el guarapo en todo su proceso de filtrado hasta el resultado final, una panela buenísima y elaborada de manera sostenible.
En la marcha de vuelta volvemos a pasar por Río negro. En un principio íbamos a seguir la marcha hasta llegar al pueblo, pero Mar, coordinadora del equipo audiovisual, quiso que nos parásemos a bañarnos. Nos bañamos y lavamos por primera vez desde el inicio de la expedición. Remontamos el río y llegamos de nuevo a Pueblo Rico.
Durante la comida nos desvelan la próxima actividad, una visita al poblado Emberá en los bajos del valle. Antes de llegar entablo conversación con Marco Aurelio y doña Julia, que me hablan de su cultura, de música, del arte de su comunidad y de su amor a la tierra en la que viven. El poblado se llama los Bajos de San Juan, aquí viven muchas familias de Emberá Chamí, aunque originariamente poblaban las cimas de los montes, ahora se reúnen en comunidades, en las que ellos mismos implantan sus leyes y tradiciones.
Es increíble poder observar que estos indígenas bailan lo mismo que nos mostraron los Emberá de Pijibasal, el año pasado en Panamá. Nos enseñas sus «Shakiras», nos hablan de leyendas, de mitos, de historia y de tradición. A pesar de que la modernidad haya llegado ya a todas partes la autenticidad de estos Emberá no se ha perdido. El hecho de que mantengan el legado, la tradición y la cultura de sus antepasados nos anima también a mantener las nuestras, a ser auténtico, a conocer nuestro pasado, como españoles que somos.
Durante uno de los bailes hablo con Ashlee, una niña Emberá de siete años que habla español como una catedrática en lengua. Me impresionan sus ganas, sus sueños, su seguridad. También hablo con doña Amparo Huazirú Bedoya, viuda de estos Bajos de San Juan. A Amparo la acogen sus primas, su comunidad la ayuda. Me habla del pasado de su pueblo, de la leyenda del Aribada (una momia que se come a las niñas Emberá). Yo le hablo de Bedoya, uno de los últimos maquis de la historia de España. No me entiende y me abandona. Aplausos de los expedicionarios durante los bailes, los niños se acercan a ellos, juegan junto a ellos.
Al volver al campamento se presenta el equipo de esta edición de España Rumbo al Sur a los expedicionarios. Raúl es chófer, profesor de baile y ayudante de Mar desde que la expedición le conoció en República Dominicana. Se presenta formalmente a los expedicionarios vestido de Spiderman. Aunque ésta es la más destacada presentación por su surrealismo todas has sido bien recibidas y aplaudidas.
Mañana partimos de este maravilloso lugar, en el que hemos reído, bailado, aprendido, en el que hemos conocido una maravillosa realidad que sin duda marca una primera e increíble primera etapa de la expedición.


