Crónica del 29/06/2025
Dicen que muchas veces hace falta perder algo para empezar a apreciarlo. También dicen que no hace falta casi nada para ser feliz, que la modernidad confunde el tener mucho con el ser feliz. Nosotros tenemos calor, hambre y sueño. Tenemos ampollas, no olemos bien y estamos haciendo cosas constantemente. No nos paramos a pensar en lo aprendido, mañana lo haremos. Todo lo que nos ha faltado no ha impedido que hayamos sido felices estos cuatro días, no ha impedido que nos superemos. Este es un viaje orientado únicamente a la creación de una maravillosa experiencia. Los beneficiarios de nuestro trabajo son los expedicionarios, su satisfacción es nuestra motivación.
El ejército nos proporciona una base, la conciencia del amor a la patria. Nos muestra el valor de nuestra identidad. Gracias a ellos iremos a Colombia con las cosas más claras, como representantes de nuestra nación, sus valores y su historia. Después de una última recogida del campamento, el deporte y el desayuno, Don Joaquín Mencos nos habla de Sebastián de Eslava, tercer virrey del Virreinato de la Nueva Granada, que junto a Blas de Lezo venció a Vernon en Cartagena de Indias en 1741. La Marca Ejército y el Coronel José Sánchez Requejo hacen hincapié en la fuerza de los valores que han inculcado en nosotros durante estos días. Honor, ejemplo, compañerismo, amor a España, respeto, sacrificio etc…
Se entregan después los diplomas y premios valores. Marta Herranz se lleva consigo el premio a la ejemplaridad, Sara Gómez y Diego Learreta el premio al compañerismo. El diploma al espíritu de servicio lo gana Arturo Sáenz de Santa María, aunque todos los expedicionarios han mostrado estas cualidades, todos sin excepción.
Finalmente un acto de clausura cierra oficialmente estos días que hemos pasado en la Academia. Todos sentimos una enorme gratitud, al ejército, a Telmo y a Isa, al equipo y especialmente a cada expedicionario. Ellos representan el alma del proyecto. Gracias, a todos. Nos vemos en Colombia.


