Crónica Paloma Reinoso

Quizá una de las lecciones más valiosas de Rumbo es aprender qué es necesario. Al principio puede parecer que todo lo necesario para sobrevivir cabe en una mochila de treinta litros. Sin embargo, después descubres que muchas de las cosas materiales que a simple vista piensas que son vitales, no son tan importantes, porque lo necesario para vivir y sobrevivir cabe en el pecho.

Aquello que levanta los ánimos y dirige cada paso de nuestro día es aquello que ha viajado con nosotros desde Madrid, aquello que llena la boca de los expedicionarios durante las marchas, aquello que se oye en el enjambre ruidoso de los pucheros. Familia, recuerdos, Fe en algunos casos. En resumidas cuentas, el hogar ( ¡Qué cerca y qué lejos suena esta palabra!) que trasluce a través de cada uno de éstos términos.

En éste viaje estamos descubriendo infinidad de cosas e intuyendo horizontes que se proyectan hasta la eternidad. Que sin el sol que alumbra no podríamos ver nada de ésto. El sol que descendió el 16 de julio para fundirse en el suelo al mismo tiempo que nuestro avión tocaba tierra, es el de la expedición, el mismo sol que nos quemó la piel en la infancia, el mismo sol bajo el que se casaron nuestros abuelos, el mismo sol que alumbró el Nuevo Mundo para los descubridores españoles.

Para mí el sol representa (ahora entiendo un poco a los Incas) lo que permanece. Y en ésta expedición la constante, lo que permanece, es aquello que con tanto empeño tratan de inculcarnos Isa y Telmo, aquello que les llevó a emprender ésta locura: la belleza, la bondad y la verdad. La belleza que se esconde en la sencillez de unos pies de niño descalzos jugando al fútbol o en la magnificencia de cada paisaje. La bondad que se experimenta en la sonrisa de quienes nos acogen con con calor y en los lazos de compañerismo y lealtad incondicional que se han formado. La verdad indiscutible de que todo -repito- TODO fue creado por Amor.

El sol nos ha permitido descubrir las maravillas de Perú. Dejemos ahora que la belleza, la bondad y la verdad nos descubran las maravillas de existir para añadir estás verdades a nuestro pecho junto con nuestra familia y nuestros ideales, y así viajen con nosotros de Perú a Madrid y… ¡De Madrid al cielo!

comparte

Facebook
Twitter
LinkedIn

patrocinador principal

patrocinadores

colaboradores

NOTICIAS RELACIONADAS