¡Emocionante! Hemos tenido que esperar dos días, después de estar habituados a despertarnos, con los videos-energía de vuestra aventura, para tener este último vídeo de la caminata através de la selva y la bienvenida de lo bagueli a nuestros chicos de MRS. Espero que la mamá de ese chico que escribía “MAMÁ, COMO BIEN” haya soltado alguna lágrima como yo. Aunque, sinceramente, él lo sabe, lo que más me preocupaba de este viaje es el “alimento” emocional y su “digestión” para mi hijo. Se lo decía antes incluso de participar en las pruebas de selección. (Sin duda, temía que le seleccionaran, y así fue). Se lo anticipé con miedo: piénsalo bien, cariño, luego, después de ese viaje, de esa travesía emocional, no serás el mismo. Luego, volverás y tendrás que digerir que estamos aquí pero que este planeta es tan diverso, tan tremendamente lleno de desigualdades: cuanta más escasez de medios económicos más desbordamiento de acogida, de sonrisas, de amor, de perplejidad, de Vida. Y…. estarás aquí, estaremos aquí, sintiendo el latir de Afríca, de mi querida Centroamérica, de los religiosos y cooperantes; estaremos aquí anhelando las sonrisas desdentadas de Camerún y de El Salvador. Querido David, era inevitable, por mucho que yo quisiera protegerte ante la desnudez de tu alma, ante la vivencia de la contradicción, ante la inevitable deuda que vivirás a partir del día 23 de Julio cuando duermas en tu cama de nuevo. Era inevitable y lo acepté, y te he acompañado, os he acompañado, con toda la emoción, y aquí estoy, esperando no el regreso, sino la “digestión” y la vivencia de la contradicción. La acompañaré y la acogeré. Porque, como me decía un amigo (desde Brasil), la vivencia de la deuda que contraemos con el Sur no debe impedirnos atrevernos a vivir el gran regalo que es conocer su realidad, su acogida, sus ganas de sobrevivir, de darse, de cuestionarnos…  Lo demás… ya vendrá. Lo decía una de las chicas en “crónicas” de hace unos días: “el día 23 empezaré a devolver la deuda que he contraído con Africa”. ¡Regresar, vivir la deuda contraída con el Sur, todo un reto!. Espero poder estar a la altura y poder acompañarte, hijo, como he acompañado de algún modo este viaje, como he permitido con vosotros que Camerún nos abra los sentidos y nos empape el alma. De momento ….. tenéis que seguir disfrutando.

Gracias a todo el equipo técnico de MRS por permitirnos estar tan cerca de los expedicionarios y compartir su aventura. Así, cuando aterricen, nos sobrarán las palabras.

Un gran abrazo,