Una vez en la vida

España Rumbo al Sur 2018.El río Nilo a su paso cerca de Luxor, en Egipto, visto desde el avión.

Paola, 17 años, madrileña que quiere estudiar Magisterio, se quedó dormida casi todo el trayecto entre Bruselas y Kigali, la capital de las mil colinas de Ruanda, casi ocho horas de viaje en las que los expedicionarios de España Rumbo al Sur barruntaban la aventura al final del recorrido, y muchos se deleitaron siguiendo por las ventanillas del avión el poético recorrido del río Nilo.
Paola dice que no lo dudó, que sus amigos se iban a Mallorca de viaje de fin de curso a salir de fiesta e ir a la playa, pero ella había oído hablar de este viaje iniciático y se apuntó. “Mis amigos me preguntaban por qué y yo les decía que porque esto es una vez en la vida”. Una respuesta que sincretiza a la perfección lo que ha supuesto esta expedición para más de mil adolescentes en sus 13 ediciones, viviendo una experiencia que les cambiará para siempre, donde aprenderán historia, supervivencia, a saber sufrir, a saber compartir y, lo que es quizá más importante, a apreciar a todas las gentes buenas que habitan el continente africano.
Con cierto halo poético, el avión sobrevoló la Costa Adriática, las islas griegas donde se fraguaron epopeyas y batallas sin par, para luego adentrarnos en el continente africano por Alejandría, para a continuación subir el Nilo y ver de lejos la Presa de Asuán y Luxor.
El viaje iba acabando en las llamadas montañas de la Luna, la cordillera con picos de más de 5.000 metros que separan Congo de Uganda, cuya presencia fue registrada por Ptolomeo y que son imposibles de ver a nivel de la tierra por los vapores que emite la Selva. Desde el avión, sin embargo, se las veía pespuntar desafiantes en medio de la llanura.
Tras una escala en Ruanda, el avión llegaba poco después a Entebbe, una de las ciudades más grandes de Uganda. Los mosquitos empezaron a hacer de las suyas con los expedicionarios y el equipo. Algún joven aprendió que tiene que vigilar más de cerca su cantimplora porque es fácil perderla y la primera sorpresa de los expedicionarios fueron los autobuses que nos iban a transportar, una bizarrada kitsch de mil colores y con lucecillas en el techo que daban la bienvenida a África al grupo como tiene que ser.
“Estos autobuses son de Global Bus, una de las mejores compañías que hay en África”, confesaba uno de los choferes…Ya bien entrada la noche montaban el campamento con sus mosquiteras como decenas de capullos de mariposa, una metáfora quizá de que lo que supondrá para ellos este viaje iniciático.
Desde un chamizo enorme de madera los jóvenes sólo podían intuir el Lago Victoria a pocos metros, por la agradable brisa que traía y el susurrante ruido del oleaje. Un lago Victoria que comparten Uganda, Kenia y Tanzania y que protagonizará gran parte de este viaje.

Serfín de Pigafetta.
Cronista oficial de España Rumbo al Sur.